La visita del papa León XIV a Barcelona ha dejado muchas imágenes que formarán parte de la historia de la ciudad.
El 9 de junio de 2026, el Estadio Olímpico Lluís Companys se convirtió en el epicentro de la cristiandad al acoger la emotiva vigilia “Alza la mirada”, uno de los acontecimientos más multitudinarios del viaje del Pontífice a Cataluña. Durante el acto, diversos fieles compartieron sus testimonios e inquietudes, encontrando en las palabras del Santo Padre orientación, consuelo y un mensaje de esperanza.
La vigilia también contó con una destacada participación artística y musical, con las actuaciones de Alfred García, Álvaro Soler, Beret, Conchita, el grupo Sabor de Gràcia y el coro Góspel Sense Fronteres. Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue la interpretación conjunta de la canción “Em dones força”, a cargo de la Escolania de Montserrat y Sergio Dalma, una actuación que emocionó profundamente a los asistentes.
Al día siguiente, su agenda culminó con la bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, en el marco del centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Aunque el Estadio Olímpico Lluís Companys y la Sagrada Familia representan dos mundos diferentes, el primero es un símbolo del deporte y de los Juegos Olímpicos de 1992, y la segunda una obra universal de la arquitectura y símbolo de la fe, comparten una conexión profunda: la piedra de Montjuïc, material con el que se construyeron algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad y que está presente tanto en elementos históricos vinculados a la montaña olímpica como en diversas fases de construcción de la Sagrada Familia. La misma montaña que alberga el Estadio Olímpico ha sido, por tanto, una fuente esencial de la materia prima que ha modelado lo que ya es el templo más alto del mundo.
El Papa León XIV unió con su visita Montjuïc, espacio de vocación cívica abierto al mundo, y la Sagrada Familia, expresión del genio creativo de Gaudí y de la trascendencia espiritual. Entre ambos, un elemento discreto pero fundamental: la piedra que, extraída de la misma tierra barcelonesa, ha contribuido a construir sus símbolos más universales y sostiene este gran relato de nuestra ciudad.