El 7 de agosto de 1992, el atleta etíope Derartu Tulu, se hizo con la medalla de oro de los 10000 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona. La sudafricana Elana Meyer, conseguía la plata. Pero estas dos mujeres pasaron a la historia por lo que hicieron justo después de confirmar sus medallas. Tulu que era la primera africana negra que ganaba un oro olímpico, esperó a Meyer a línea de meta para fundirse un abrazo y agarres de la mano iniciar una vuelta al Estadio, Tulu, con la bandera etíope y Meyer la del Comité Olímpico Sudafricano. Esta imagen dio la vuelta al mundo y durante décadas estuvo el símbolo de la lucha contra el racismo, la proclamación mundial de África multirracial.
Este martes 27 de septiembre, las atletas regresaron al Estadio, en una visita cargada de recuerdos y emociones. Durante su visita nos explicaron que aquella carrera juntas surgió de forma espontánea, que no se conocían antes de la carrera y que, aunque no hablaban el mismo idioma, fueron capaces de transmitir lo que sentían. “Fue un momento eterno para ambas, una celebración que traspasaba fronteras y colores. Un momento inolvidable que todavía hoy es recordado”.